¿Eres un emprendedor negativo?

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¿Eres un emprendedor negativo?

Bien lo dijo el filósofo y sicólogo americano William James (1842-1910): “El mayor descubrimiento de mi generación es que el ser humano puede alterar su vida alterando las actitudes de la mente”.

En los negocios, como en la vida en general, los resultados muchas veces son dictados por factores sicológicos que podemos controlar, en lugar de factores externos ajenos a nosotros mismos.

Los emprendedores somos, por naturaleza, rebeldes. No aceptamos el status quo y muchas veces encontramos inspiración en condiciones adversas o situaciones que no soportamos y que queremos cambiar.

Pero una vez que emprendemos, esa misma fuente de motivación que nos inspira a dar el primer paso puede convertirse en nuestro peor enemigo y llevarnos al fracaso. Después de todo, lo más importante de un emprendimiento es el emprendedor en sí y pensar de forma negativa nos lleva a conclusiones erradas y a tomar malas decisiones.

A continuación abordaremos siete (07) características del pensamiento negativo con sus respectivos consejos para aplacarlas y comenzar a alterar el resultados en nuestros negocios, pasando de un pensamiento negativo a uno positivo.

 

Pensar en Extremos

En la vida no todo es blanco y negro o, todo o nada. Ver todo en extremos significa también que llevamos lo negativo a su extremo. Por ejemplo:

  • En lugar de pensar “las ventas no han ido como quisiera este mes”, pensamos “si las ventas siguen así vamos a quebrar”.
  • En vez de “si perdemos este cliente nos tomará más tiempo alcanzar el objetivo” pensamos “si perdemos este cliente se nos acaba el negocio”.

Para contrarrestar este tipo de pensamiento, debemos comenzar a ver la escala de grises en las situaciones que nos preocupan. No es tan sencillo como simplemente comenzar a pensar en positivo, debemos entrenar nuestra mente para no irse a los extremos.

Consejo: anota en un papel los pensamientos negativos que ocupan tu cabeza. Escribe “el extremo” que imaginas y seguidamente encuentra una frase en “escala de grises” para contrarrestarla.

Darle más opciones a tu cerebro reducirá la emocionalidad, te permitirá ver las cosas como son y tomar decisiones más acertadas.

 

Sobre-Generalizar Situaciones

Pregúntate a ti mismo, si algo negativo sucede ¿lo generalizas?

Por ejemplo, si un cliente te despide piensas que “siempre sucede lo mismo” o te preguntas “¿por qué siempre me sucede esto a mi?”, en lugar de pensar “bueno, se fue un cliente, debemos trabajar más duro para ofrecer un mejor servicio y aumentar nuestra retención”.

Las situaciones deben ser vistas de manera aislada, especialmente las negativas. No todo lo malo que nos pasa tiene que repetirse y mucho menos podemos asumir que así será.

Consejo: cuando suceda algo negativo reflexiona sobre la verdadera razón que lo causó. Así, nos daremos cuenta que lo que haya pasado podía ser evitado y está en nuestras manos que no vuelva a suceder.

 

Minimizar lo Positivo

Una característica de las personas negativas es que ignoran o minimizan lo positivo. Al ver solamente los aspectos negativos e ignorar los positivos, entrenamos nuestro cerebro a siempre fijarse en lo negativo de todas las situaciones.

Por el contrario, si hacemos énfasis en los aspectos positivos, nuestro cerebro también se entrena para buscar y encontrar más de éstos en el día a día.

Consejo: enumera tres (03) cosas positivas al final de cada día. De esta manera, tu cerebro se acostumbrará también a apreciar lo bueno y dará un balance a tu vida.

 

Cuidado con Leer la Mente

Pensar negativamente nos impide relajarnos frente a la incertidumbre. Esto puede llevarnos a querer “leer la mente” de las personas a nuestro alrededor. “El lead no ha regresado la llamada, quiere decir que no nos va a contratar” o “si me dijo que había espacio de mejora quiere decir que no va a renovar el contrato”, son ejemplos de cómo podemos hacernos una película negativa que sólo existe nuestras cabezas.

Si el cliente no ha regresado la llamada, sólo quiere decir eso. Si nos dijo que podíamos mejorar, sólo quiere decir eso, no más.

Debemos aprender a asimilar las cosas como son y no tratar de leer la mente de quienes nos rodean.

Consejo: cuando estés frente a una situación en la que caigas en leer la mente de otra persona, piensa también en razones positivas o neutras y no te enfoques únicamente en las negativas.

 

Tomar Toda la Responsabilidad

Las personas positivas tienden a atribuirle la causa del éxito a otras personas o a factores externos. Esto se debe a que las personas positivas son, por naturaleza, agradecidas.

Las personas negativas son lo opuesto. Cuando algo positivo sucede, normalmente ven hacia el espejo y no hacia la ventana. Esto también aplica cuando sucede algo negativo. Es decir, asumen la culpa de lo que pasó.

Al darnos cuenta que todo en la vida, lo bueno y lo malo, sucede sí por nosotros mismos pero también debido a factores externos, nos quitamos el peso de tener toda la culpa cuando algo no sale bien. Esto nos alivia y nos ayuda a enfrentar los retos de manera distinta.

Consejo: jugar a la ventana y el espejo. Es decir, cuando las cosas salgan bien y también cuando las cosas salgan mal, mirar al espejo para ver cómo contribuimos nosotros al éxito o al fracaso, pero también ver hacia la venta para ver los factores externos y otras personas que influyeron.

 

Forzar tus Propias Reglas en la Vida

“Si tuviera compromiso, no pondría su familia frente al trabajo”, “si fuera un buen empleado, llegara temprano todos los días”, “me canceló una reunión, está buscando otro proveedor”.

Muchas veces nos llenamos la cabeza de reglas imaginarias y expectativas de cómo deberían ser las cosas y cómo deberían actuar otras personas. Como regla general, las expectativas en nuestra imaginación siempre son mejores que en la realidad, por lo que pensar de esta manera nos puede causar frustración y mantenernos en estado de alerta frente a un nuevo desaire.

Consejo: establece expectativas reales en tu vida, tu trabajo y para con las personas que te rodean. No esperes más de lo que los demás o una situación en particular puede dar.

 

Imaginar

La imaginación es algo muy poderoso, especialmente en los emprendedores. Esta puede ser usada para bien pero también de mala manera. Si frente a cada situación nos imaginamos lo peor, actuaremos desde el miedo y tomaremos decisiones en base a lo que queremos evitar y no a lo que queremos alcanzar.

Tenemos que ejercitar el músculo de apagar la imaginación. Suena trillado pero el “estar aquí y ahora” funciona muy bien para evitar crearnos historias imaginarias a cada momento. Estar presente todo el tiempo, disfrutando el presente no es tarea fácil, pero se puede lograr.

La práctica del mindfulness o de la conciencia plena se debe cultivar todos los días. Comienza por disfrutar verdaderamente los sabores de la comida que ingieres, la sensación del agua sobre tu cuerpo cuando te bañas o dedica unos minutos a ver el atardecer, ¡sin pensar!, solamente disfrutando del paisaje.

Consejo: coloca cinco (05) alarmas en tu teléfono a lo largo del día que te recuerden estar presente de manera plena por unos minutos en lo que haces.

 

Si te identificas con una o más de las tendencias negativas que abordamos en este artículo, no te preocupes. Sigue los consejos y muy pronto comenzarás a ver la diferencia en tu vida y en los resultados en el trabajo.

Si es bueno que sepas esta advertencia: no hay soluciones mágicas ni a corto plazo, todos los consejos que aquí te hemos dado funcionan pero debes practicarlos todos los días. Como dijimos antes, pensar de manera positiva es un músculo que se debe ejercitar para obtener los resultados deseados.

 

Fuente / Inspiración: uncommonhelp.me 

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David Ioli

Escrito por David Ioli

Especialista en retorno a la inversión (ROI) con Inbound Marketing | Profesor | CMO en Delos | Escritor | Speaker

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